Textos Maior

  • Entre los pieles rojas

    «En la choza no es posible mantenerse de pie, parte porque es demasiado baja de techo, parte por la humareda, que no deja siquiera respirar; así, que hay que estar tendido sobre el suelo o acurrucado en cuclillas. Si se quiere salir a la intemperie, en seguida el frío glacial, la ventisca y el riesgo de extraviarse por aquellos espesos bosques obligan a volver al refugio más veloces que el viento. Además de la incómoda postura que supone el tener por cama el duro suelo, son dignas de especial mención las molestias causadas por el frío, el calor, el humo y los perros.

    Por lo que atañe al frío, téngase presente que hay que reclinar la cabeza directamente sobre la nieve, o a lo sumo, en el caso de mayor regalo, utilizar como mullida almohada alguna rama de pino. El viento tiene libre entrada por mil resquicios. […] Pero el frío no hace sufrir tanto como el calor del fuego. El reducido espacio que ofrece la cabaña de los indios, se calienta en seguida con la ardiente hoguera de que no se puede prescindir. A veces me sentía literalmente tostar y achicharrar por los (más…)

  • Existencia en misión

    «La madurez cristiana no es, por tanto, algo simple y unívoco, como muchos creen. No es un mero problema de formación de la propia conciencia conforme a principios supuestamente cristianos. La conciencia, en tanto pertenece a la naturaleza humana, es el fundamento de nuestra conducta moral natural; pero si somos cristianos, nuestra conciencia debe mantenerse siempre a la escucha y abierta al Espíritu Santo de Cristo. El Espíritu no se deja encerrar en botellas y principios que se puedan encorchar una vez para siempre; sólo la fresca vitalidad de una escucha permanente tiene oportunidad de percibirlo, incluso de comprenderlo. Esto presupone una docilidad extrema, un instinto sobrenatural de obediencia que se haya vuelto connatural a nosotros, es decir, lo contrario de lo que nosotros imaginamos como “madurez”. Cuanto más (más…)

  • ¿Quién es cristiano?

    «Los jóvenes preguntan. ¿Quién ofrece información? Antes de preguntar, ellos miran a su alrededor con desconfianza metódica, pero de ningún modo injustificada. Pues, esos hombres que se dicen cristianos: ¿en qué se basa su pretensión? ¿Tal vez en la costumbre, en la tradición, en lo que aprendieron de memoria durante los años de instrucción religiosa? Pero ¿cuál es el fundamento de todo esto? ¿Qué criterio justifica la tradición, el catecismo, la práctica sacramental? ¿El Evangelio? Sin embargo, en éste las cosas parecen muy distintas […] (más…)

  • He visto a Marte y Venus

    «¿Pero de dónde venía aquella curiosa diferencia entre ellos? Descubrió que no podía señalar ningún rasgo aislado en el que residiera la diferencia, aunque era imposible ignorarla. […] Malacandra era como el ritmo y Perelandra como la melodía. Malacandra le impactaba como un ritmo cuantitativo y Perelandra como un metro rítmico. El primero sostenía en la mano algo como una espada, pero las manos del otro estaban abiertas, con las palmas hacia él. […]

    Todos deben haberse preguntado alguna vez por qué en casi todos los idiomas ciertos objetos inanimados son masculinos y otros femeninos. ¿Qué hay de femenino en una montaña y qué de masculino en ciertos árboles? Ransom me ha (más…)

  • No hay nada más hermoso

    «Mandamos a los niños a la escuela, dice Dios.
    Creo que para olvidar lo poco que saben. […]
    Creemos que los niños no saben nada.
    Y que los padres y los adultos saben algo.
    Pues yo os digo que es al contrario.
    (Siempre es lo contrario.)
    Son los padres, los adultos, los que no saben nada.
    Y los niños los que lo saben todo.
    Pues saben la inocencia primera. Que lo es todo. (más…)

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