Textos “Teatro y Existencia”

  • Algo más que una tarea

    Hans Urs von Balthasar nos recuerda cómo, según Konstantin Stanislawsky, el actor no sólo tiene la tarea de representar su papel, sino también la supra-tarea de hacerse cargo del horizonte de sentido que abraza al papel, el que el autor tiene ante sus ojos. En palabras de nuestro director: No puede haber interpretación, ni movimiento, ni gestos, ni pensamientos, ni lenguaje, ni palabras, ni sentimientos, etc., sin la perspectiva apropiada. La más sencilla entrada o salida del escenario, cualquier acción que se realice para desarrollar una escena, para pronunciar unas frases, un monólogo, etc., debe tener una perspectiva y finalidad última (el superobjetivo). Sin ellos no sería capaz de decir siquiera “sí” o “no”.

    Curiosamente, el sentido del conjunto de la obra y la realidad de cada personaje han de estar presentes en cada pequeño detalle de la interpretación: Los actores que hacen un papel que (más…)

  • Actuar es representar

    El teatro es una representación de la vida humana. Lo que vemos sobre el escenario no es sólo una historia particular, es también algo significativo para la vida de todos. Los grandes autores nos dibujan personajes concretos, en circunstancias bien delineadas y particulares, pero estos autores, además, superan las barreras culturales con las cuestiones que plantean, que son las comunes a toda la experiencia humana, sea cual sea el tiempo o el lugar donde acontezca. Por eso todos aceptamos el juego: somos cómplices de los actores, y, donde sólo hay un suelo de madera y un banco podemos ver el jardín donde pasea Romeo, lleno de flores. No necesitamos más detalles sobre el escenario para conocer la vida de los personajes y comprenderlos. Porque, paradójicamente, lo que ellos son es un poco lo que nosotros somos, aunque nuestras circunstancias sean muy distintas. Por eso en las (más…)

  • Un espejo de la vida humana

    – Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes -respondió Sancho Panza- fueron de oro puro, sino de oropel u hoja de lata.
    – Así es verdad -replicó don Quijote-, porque no fuera acertado que los atavíos de la comedia fueran finos, sino fingidos y aparentes, como lo es la misma comedia, con la cual quiero, Sancho, que estés bien, teniéndola en tu gracia, y por el mismo consiguiente a los que las representan y a los que las componen, porque todos son instrumentos de hacer un gran bien a la república, poniéndonos un espejo a cada paso delante, donde se ven al vivo las acciones de la vida humana, y ninguna comparación hay que más al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes. Si no, dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos de ella, quedan todos los recitantes iguales.

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  • La relación entre la Iglesia y el teatro: la necesidad de un encuentro

    Concluimos ya la lectura de la historia de la relación entre la Iglesia y el teatro que realiza Hans Urs von Balthasar.

    Una gran situación social o política puede hacer transparente al mundo de hoy el drama cristiano, el que se desenvuelve entre Dios y mundo en la persona de Jesucristo, mediante teatro. Esto puede ser llamado postfiguración de Cristo, como el Antiguo Testamento está lleno de prefiguraciones de Cristo, que incluso se encuentran en la literatura pagana según los Padres (como Ulises atado al mástil es prefiguración del Crucificado). Hay una verdadera dramática cristiana en el intento de vivir según la norma de Cristo. Ciertas piezas de Shakespeare podrían pretender el rango teológico de exponer con gran perfección la norma cristiana en el contexto real de la vida que se opone a dicha norma. Incluso el poeta podría ser inconsciente de este referimiento al arquetipo que es Cristo, pero esto no impide que la obra surja necesariamente en el horizonte de la fe viva en Cristo. Si con el drama de Cristo ya está todo dicho, nadie conoce todas las implicaciones que en él puso la acción de Dios, que sólo en la historia del mundo y de la Iglesia se manifiestan, y de forma dramática, no sistemática.

    Por otra parte, (más…)

  • La relación entre la Iglesia y el teatro: del aplauso a la proscripción

    Seguimos leyendo la historia de la relación entre la Iglesia y el teatro que nos explica Hans Urs von Balthasar. En números anteriores veíamos cómo, tras el rechazo inicial del cristianismo hacia el teatro, éste va reapareciendo en torno a la liturgia, aunque la relación Iglesia-teatro sigue siendo problemática. El carácter burlesco del mundo, denunciado públicamente desde el púlpito, es representado entusiásticamente por los humoristas. La dialéctica entre lo eclesial y lo mundano, lo reformado y lo católico adquiere en el marco cristiano un acento mucho más corrosivo que en la antigua comedia, que se burlaba de los dioses. Por todas partes aparece mezclado lo cómico-grotesco, lo cruel-satírico, aquel fondo de locura que siempre se procura derecho y espacio allí donde la erudición, la escolástica y la autoridad irrefutable se presentan como verdad exclusiva. Dentro y fuera de la Iglesia (más…)

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