Textos “Teatro y Existencia”

  • Sentir la verdad del teatro (III)

    Descubre Konstantín Stanislavski, en su investigación sobre el verdadero proceso creativo, un primer síntoma de estar cercanos a él: en el arte dramático cuerpo y alma han de estar prodigiosamente disponibles para la tarea escénica: “Al principio apenas pude notar en mí mismo y en los demás que en el estado creativo desempeñaba un papel muy importante la libertad del cuerpo, la ausencia de toda tensión muscular y el completo sometimiento de todo el aparato físico a las órdenes que emanan de la voluntad del actor. Gracias a esta disciplina el actor puede expresar a través de su cuerpo todo lo que siente su alma.”

    Por otra parte, la atención del actor ha de estar lejos de su propio efecto sobre el público: “Comprendí la causa de la sensación de comodidad que había empezado a tener en escena; comprendí que, además de relajar mis músculos, los ejercicios que hacía apartaban mi atención de lo que pasaba más allá de las candilejas, en la sala. Al distraerme dejaba de temer al público y por unos minutos me olvidaba de que me encontraba en el escenario. Caí en la cuenta de que precisamente en aquellos minutos me sentía muy a gusto.” (más…)

  • Sentir la verdad del teatro (II)

    En la búsqueda de la verdadera creación artística, y ya en la madurez de su carrera, Konstantín Stanislavski hace un descubrimiento: aunque ya lo sabía, llega a sentir, es decir, a comprender, la razón por la que fácilmente la verdad se sustituye, en el teatro, por la mentira. Por qué aparecen estrategias que mantienen al espectador atento pero alejado de la esencia del personaje y de la obra. La razón es que la tarea para el actor es muy exigente: ha de pasar, en pocas horas, de su ambiente cotidiano a manifestar clara y públicamente fuertes pasiones, situaciones extremas, ya sea un enamoramiento apasionado que puede llevarle hasta el suicidio o una acción heroica:

    “¡Mientras el alma vive con sus estímulos cotidianos y prosaicos, con sus preocupaciones por la familia, por el pan de todos los días, por las ofensas pequeñas y mezquinas, por los éxitos y los fracasos, el cuerpo se ve forzado a expresar los mayores estallidos emocionales de heroicos sentimientos y pasiones! Al buscar salida a esa situación (más…)

  • Sentir la verdad del teatro (I)

    Ya en la madurez de su carrera, tras la muerte de Antón Chéjov y algunos fracasos del Teatro del Arte de Moscú, y en medio de su propio descontento como actor, Konstantín Stanislavski se encuentra en la necesidad de recoger la experiencia acumulada tras tantos años de actividad escénica, y agruparla, revisarla, ordenarla. Es en esa situación como descubre que ha desaparecido en él su antigua alegría por la creación; lo que antes le apasionaba ahora le resulta tedioso:

    “¿Por qué antes me aburría los días que no actuaba, mientras que ahora, por el contrario, me alegraba los días que no tenía función? Dicen los profesionales que, cuando tienen que salir al escenario todos los días y repetir con mucha frecuencia el mismo papel, sucede esto. Pero esta explicación no me satisfacía. Era evidente, a mi entender, que (más…)

  • Antón Chéjov

    Konstantín Stanislavski narra en sus memorias cómo el encuentro con Antón Chéjov fue de enorme importancia para su propio trabajo como actor y director. En su opinión, la “tarea superior” de este autor fue la lucha contra el estancamiento de la existencia burguesa, aunque en una lectura superficial del texto no se manifieste: “Las obras de Chéjov no descubren enseguida su significado poético. Al leerlas parece que no tienen nada que contar. ¿La fábula, el argumento? Se contarían en pocas palabras. ¿Los personajes? Hay muchos buenos, pero ninguno destacado, tras el que saldría corriendo un buen actor que persiguiese papeles de gran relieve. Un ojo poco perspicaz tiene  la sensación de que Chéjov se ocupa solamente de describir la vida cotidiana y los pequeños detalles que la caracterizan. Pero todo esto es necesario para él únicamente como contraste con el elevado sueño que vive incesantemente en su alma, repleta de ansias y esperanzas”.

    Tras la revolución rusa, la figura de Chéjov quedó un tanto relegada, como la de alguien de tiempos pasados. Pero Stanislavski sabía bien cuál era su valor: “Chéjov es inagotable porque habla siempre en su leitmotiv fundamental no de lo casual o particular, sino de lo Humano, así, con (más…)

  • El arte de las versiones (Final)

    La traducción de “El Gran Teatro del Mundo” de Calderón de la Barca, por Hans Urs von Balthasar

    Como hemos visto anteriormente, Balthasar, en su versión alemana de El Gran Teatro del mundo, ha introducido ciertos pasajes que evocan unos cuantos motivos esenciales de la visión global de Calderón, que no siendo presentes en este autosacramental, se encuentran sin embargo en otras obras que el espectador medio nunca llegaría a leer. Así consigue dar al hombre de hoy una idea bastante completa de la visión de conjunto del dramaturgo.

    Por ejemplo, en el discurso del Autor al alma que hará de mendigo, ha puesto algunos versos que mencionan dos temas casi ausentes del drama, los del hombre imagen de (más…)

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