• Vio y amó porque era limitado

    Lograr amar lo que se nos ha dado, probablemente sea una de las mayores utopías. Solo si consideramos las cosas como algo limitado, pueden ser amadas, (Chesterton). Desde este punto de vista se eleva un grito de alabanza porque las cosas sean precisamente así. «El filósofo de los cuentos de hadas, se alegra de que la hoja sea verde, porque podía haber sido colorada. Siente como si se hubiera vuelto verde un instante antes de mirarla».

    Todo lo que vemos a nuestro alrededor es fruto de un don. La maravilla de que las cosas sean como son, es que, en primer lugar, son. Por eso la pobreza evangélica garantiza un verdadero contacto con el mundo.

    «¿Nunca se ha deleitado usted contemplando un paisaje a través del arco de una ventana? -preguntó Herne a la joven dama-. ¿Nunca ha visto usted un paisaje que le sugiriese una belleza digna del paraíso perdido? Claro, eso es porque el cuadro tiene marco… El marco le desvía a usted del “todo” para hacerle ver únicamente algo… ¿Cuándo comprenderá la gente que el mundo no es un infinito sino una ventana? ¡Pero una ventana en un mundo de infinita nada! Cuando me cubro con esta capucha llevo mi mundo conmigo mismo y me digo: éste es el mundo que Francisco de Asís vio y amó, porque era limitado. La capucha tiene la forma de una ventana gótica».

    La verdadera utopía no son los sistemas que podemos crear para alcanzar la sociedad perfecta; la verdadera utopía es el mundo. Chesterton explica así esta concepción del mundo: «refiriéndome a un libro leído en la infancia Robinson Crusoe, percibo su eterna frescura en el hecho de que celebra la poesía de las limitaciones. Lo más lindo del libro es la enumeración de las cosas salvadas del naufragio. El más grande de los poemas es un inventario. Cada utensilio de cocina se convierte en el utensilio ideal, porque Crusoe pudo haberlo dejado caer al mar. Es un buen ejercicio para las horas ingratas o vacías del día, mirarlo todo y pensar cuán feliz puede sentirse uno de haberlo salvado del barco zozobrante y llevado luego a la isla solitaria».

    M.M.L.L., Trabajo sobre: La utopía cristiana en Chesterton. Roma 2015.

    Citas de CHESTERTON, G.K., El retorno de don Quijote, Valdemar, Madrid, 2011.

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