Textos Maior

  • ¿Qué impide saltar de alegría a tu corazón?

    «Nos encontrábamos ya bajo la luz del sol… El abundante rocío daba a la hierba el resplandor de una joya… A derecha e izquierda, y a nuestra espalda, aquel mundo de colinas de todos los colores se elevaba más y más hacia el cielo, dejando ver a lo lejos, un resquicio de aquello que llamamos mar (aunque no pueda compararse con el Gran Mar de los griegos). Se oía un canto de alondras, y, por lo demás, reinaba una calma antigua y colosal.

    Y he aquí el combate que me tocaba librar. […] Tentándome como en un jugueteo insolente, oía una especie de voz expresarse sin palabras, algo que si hubiera podido reducirse a palabras habría dicho: “¿Qué razón impide saltar de alegría a tu corazón?”… Tuve que recitarme, (más…)

  • Simplemente estaba allí

    La manera en que sabía escuchar Momo era única.[…] No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.

    Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, (más…)

  • Dejar de buscarse

    «“Convertirse” significa: seguir a Jesús, acompañarle, caminar tras sus pasos. Pero insistamos en el hecho de que es Dios el que nos convierte. […]

    “Convertirse”, quiere decir: no buscar el éxito, no correr tras el prestigio y la propia posición. “Conver-sión” significa: renunciar a construir la propia imagen, no esforzarse por hacer de sí mismo un monumento, que acaba siendo con frecuencia un falso Dios. “Convertirse” quiere decir: aceptar los sufrimientos de la verdad.

    La conversión exige que la verdad, la fe y el amor lleguen a ser más importantes que el bienestar, el éxito, el prestigio y la tranquilidad de nuestra existencia; y esto no sólo de una manera abstracta, sino en nuestra realidad cotidiana y en las cosas más insignificantes. De hecho, el éxito, el prestigio, la tranquilidad y la comodidad son los falsos dioses que más impiden la verdad y el verdadero progreso en la vida personal y social. Cuando aceptamos esta primacía de la verdad, seguimos al Señor, cargamos con nuestra cruz y participamos en la cultura del amor, que es la cultura de la cruz. […] (más…)

  • Ahora más que nunca, necesitamos la esperanza

    Ciertamente la desesperación amenaza al corazón humano. Es la enfermedad mortal, según Sören Kierkegaard, mucho más grave que la muerte misma. Además es un mal especialmente de nuestro tiempo.

    Las ilusiones que nos forjamos parecen animarnos durante un trecho del camino. Surgen expectativas sobre lo que vendrá y nos sentimos animados. Pero las desilusiones amenazan continuamente, hasta el punto de que muchas veces terminamos por conformarnos con ir tirando adelante como toda expectativa.

    ¿Hay otra posibilidad? ¿Hay alternativa entre la desesperación y las ilusiones con sus falsas promesas? Esta alternativa es la esperanza. Podemos y debemos esperar, pero es necesario encontrar la esperanza que no defrauda, es necesario buscar los fundamentos de esa esperanza real, que es la vitalidad de nuestra libertad: en cada hombre hay algo de absoluto sin que él mismo lo sea. Un amor absoluto ha querido nuestra existencia.

    (más…)

  • Un mundo grande

    «La verdad es que la exploración y el ensanchamiento hacen el mundo más pequeño. El telégrafo y el barco de vapor hacen el mundo más pequeño. El telescopio hace el mundo más pequeño: sólo el microscopio lo hace más grande. […] Los telescopistas estudian cosas grandes y viven en un mundo pequeño; los microscopistas estudian cosas pequeñas y viven en un mundo grande.

    Sin duda resulta inspirador dar la vuelta al mundo a toda velocidad en un automóvil, percibir Arabia como un remolino de arena o China como un relámpago de arrozales. Pero Arabia no es un remolino de arena y China no es un relámpago de arrozales.

    (más…)

Uso de cookies

El sitio web www.maior.es utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su experiencia de usuario. No se utilizan las cookies para recoger información de carácter personal. Encontrará más información en nuestra Política de cookies, pinche el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Newsletter Powered By : XYZScripts.com