«Mientras nos opongamos de mil maneras a nuestra debilidad, el poder de Dios no podrá obrar en nosotros. Podemos hacer un esfuerzo para corregir, aunque sólo sea un poco nuestra debilidad, pero de hecho, eso no sirve para nada. Porque la maravilla del poder de Dios y la maravilla de nuestra conversión no están a nuestro alcance. Tratamos de resolver nuestros problemas con buena voluntad y generosidad. Hacemos lo posible para vivir una vida virtuosa y justa. Nos apoyamos en buenas resoluciones y en nuestra energía natural, tratamos de acertar partiendo de nuestra lealtad, de nuestra generosidad… Todo esto dura hasta que amenazamos ruina y estamos al borde de hundirnos. Gracias a Dios, porque sin esto no podríamos convertirnos y permaneceríamos al servicio de nuestras ilusiones y de nuestros ídolos, ignorando la verdadera fe, aunque sea tan pequeña como un grano de mostaza. Será preciso incluso que un día nos hundamos, para que experimentemos concretamente nuestra debilidad, debilidad en la que podrá desplegarse el poder de Dios».
Andre Louf, ocso, A merced de su gracia, Editorial Narcea, Madrid 1991, p. 73.
Etiquetas: Esperanza, Formación cristiana, La alegría de creer, Teología
Si te gustó este artículo, ¡considera compartirlo!
We make simple and easy to WordPress themes that will make your website easily. You just need to install the theme on your website will be ready within a minute.
© 2012-2023 Fundación Maior. Todos los derechos reservados
El sitio web www.maior.es utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su experiencia de usuario. No se utilizan las cookies para recoger información de carácter personal. Encontrará más información en nuestra Política de cookies, pinche el enlace para más información.
ACEPTAR