Tag Archives: Esperanza

  • Paz profunda, silenciosa, escondida

    «…El cristiano tiene una paz profunda, silenciosa, escondida, que el mundo no ve, como un pozo en un lugar apartado y umbrío, de difícil acceso. […] Puede reposar su cabeza en la almohada al acostarse, y reconocer ante la mirada de Dios, con el corazón desbordante, que no le falta nada –que “tiene de todo y en abundancia”–, que Dios lo ha sido todo para él. Ciertamente necesita más gratitud, más santidad, más cielo, pero el pensar que puede tener más no es un pensamiento de desazón, sino de alegría. No perjudica su paz el saber que puede llegar más cerca de Dios […]. El cristiano es alegre, sencillo, amable, atento, sincero y sin pretensiones; no hay en él pretextos y disimulos, ambiciones y singularidades; porque no tiene esperanzas ni temores por lo que se refiere a este mundo. Es reflexivo, sobrio, discreto, circunspecto, comedido, indulgente, con tan pocas cosas en él fuera de lo corriente o que llamen la atención en su talante, que se le puede tomar fácilmente a primera vista por un simple hombre como los demás. Hay personas que piensan que la religión consiste en éxtasis o en discursos prefabricados. El cristiano no es de éstos». (más…)

  • Todos los días parecen lo mismo, pero no lo son

    «Tiene razón. Lo que importa (al hacernos ir veinte veces al mismo sitio, que es generalmente un sitio de decepción terrestre), lo que importa no es ir aquí o allá, no es ir a alguna parte llegar a alguna parte terrestre. Es ir. Ir siempre, y (al contrario) no llegar. Es ir a poquitos en la pequeña procesión de los días ordinarios […] Lo que importa es ir. Ir siempre. Lo que cuenta. Y cómo se va. Es el camino que se hace. Es el trayecto mismo. […]

    Porque esas veinte veces que hemos hecho el mismo camino en la tierra, para la sabiduría humana son veinte veces que se redoblan, que se recomienzan, que son la misma, que son veinte veces vanas, que se superponen, porque conducen por el mismo camino al mismo sitio, porque era el mismo camino. Pero para la sabiduría de Dios nada es nunca nada. Todo es nuevo. Todo es otro. Todo es diferente. […] (más…)

  • No hay nada más hermoso

    «Mandamos a los niños a la escuela, dice Dios.
    Creo que para olvidar lo poco que saben. […]
    Creemos que los niños no saben nada.
    Y que los padres y los adultos saben algo.
    Pues yo os digo que es al contrario.
    (Siempre es lo contrario.)
    Son los padres, los adultos, los que no saben nada.
    Y los niños los que lo saben todo.
    Pues saben la inocencia primera. Que lo es todo. (más…)

  • El cabeza de familia

    «Quién será el valiente o quizá el temerario […] el irregular […] el hombre que se atreva a tener mujer e hijos […] que ose formar una familia. Todo está en su contra. Todo está sabiamente organizado en su contra […] Todo está en contra del cabeza de familia, contra el padre de familia, contra la vida de familia. Y sólo él está literalmente comprometido con el mundo, en el siglo.

    Es el único aventurero… Sólo él tiene quien lo ata, la mujer, el niño, y (más…)

  • El primer día

    Todo lo que hay de nuevo es todo lo que hay de más bonito y de más grande. Todo aquello que empieza tiene una virtud que ya no se encuentra jamás. Una fuerza, una novedad, un frescor como el alba. Una juventud, un ardor. Un impulso. Una ingenuidad. Un nacimiento que no se encuentra (más…)

Uso de cookies

El sitio web www.maior.es utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su experiencia de usuario. No se utilizan las cookies para recoger información de carácter personal. Encontrará más información en nuestra Política de cookies, pinche el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Newsletter Powered By : XYZScripts.com