Textos Maior

  • Tu aventura

    «–Lo acepto, lo acepto de corazón. Pero a veces es tan difícil…

    –Confía. Él te mostrará el camino.

    –Sabes cómo ha sido mi vida; te lo he contado. Cuando iba camino de Cluny con el abad Mayolo, antes de que nos apresaran, creía que el final de mi viaje estaba próximo; intuía con tanta claridad que mis penalidades iban a terminar… Y, ya ves, mi peregrinación continúa aún…

    La vida del hombre sólo cobra sentido en el futuro –sentenció el sabio Jacomo–. Y el futuro pertenece únicamente a Dios. En el mundo todo se tambalea y todo cambia. El hombre es inconstante y voluble como pluma al viento, nada es estable, nada es fijo, nada permanece; y en un mundo de inseguridad e inconstancia… Sólo Dios es roca. Él permanece cuando todo pasa. Él es firme, fijo, eterno. Él es el único que podrá darte seguridad en cualquier lugar donde estés; aquí o en tu lejana tierra. Sólo en Él podrás encontrar refugio, sentirte seguro y hallar paz. Él es tu roca.

    –Sí –asintió Asbag–, pero yo soy el inseguro. Ésa es mi mayor prueba: que yo mismo no estoy firme. Soy un manojo de dudas. Dudo y (más…)

  • Más allá de nuestros esquemas

    «¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez.

    […]    La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, (más…)

  • Poder dejar

    «Hay una contradicción esencial que consiste en que el hombre quiere e incluso debe realizar algo imperecedero en lo transitorio. La contradicción no sólo no puede ser eliminada ni superada, sino que ella posee una necesidad paradójica, incluso una fecundidad paradójica […]

    Precisamente porque mi plazo de tiempo es finito, en el tiempo finito yo debo y también puedo configurar algo de lo cual me hago plenamente responsable. Si todo se extendiera indefinidamente perdiéndose en el horizonte, entonces yo podría una y otra vez revocar cada una de mis decisiones, todo sería reversible, todo giraría en círculo. […]

    El joven que tiene ante sus ojos miles de posibilidades para realizar su vida debe elegir: ¿Por qué motivo he de renunciar a mis miles de posibilidades, si la cosa se pone seria? ¿para qué sacrificar mi todopoderosa libertad, ahora que está llegando la hora de realizar lo único necesario? […] Él comprende instintivamente que en la elección de una realidad en lugar de miles de posibilidades radica no sólo la seriedad sino la dignidad de la vida. (más…)

  • Desde fuera de mí

    «Transcurrieron casi ocho años antes de que brotara la semilla de este libro; dos años, tres incluso, de trabajo oculto, obstinado y a veces sensible, de la Gracia; quedarían casi cinco años durante los cuales no recuerdo haber experimentado ningún arrepentimiento de la vida que estaba llevando… ¿Por qué y cómo fui orientado hacia una vía que para mí resultaba entonces como perdida en la noche? Me siento absolutamente incapaz de responder a esto.

    Sé muy bien que hay personas decididas y valien-tes que trazan planes, organizan por adelantado el itinerario de su existencia y lo siguen después; se dice incluso, si no me equivoco, que con voluntad se consigue todo. No me importa creerlo, pero confieso que yo no he sido nunca ni un hombre tenaz ni un escritor astuto. Mi vida y mis obras tienen una buena parte de pasividad, de inconsciencia, de algo que me mueve y dirige desde fuera de mí. (más…)

  • Paz profunda, silenciosa, escondida

    «…El cristiano tiene una paz profunda, silenciosa, escondida, que el mundo no ve, como un pozo en un lugar apartado y umbrío, de difícil acceso. […] Puede reposar su cabeza en la almohada al acostarse, y reconocer ante la mirada de Dios, con el corazón desbordante, que no le falta nada –que “tiene de todo y en abundancia”–, que Dios lo ha sido todo para él. Ciertamente necesita más gratitud, más santidad, más cielo, pero el pensar que puede tener más no es un pensamiento de desazón, sino de alegría. No perjudica su paz el saber que puede llegar más cerca de Dios […]. El cristiano es alegre, sencillo, amable, atento, sincero y sin pretensiones; no hay en él pretextos y disimulos, ambiciones y singularidades; porque no tiene esperanzas ni temores por lo que se refiere a este mundo. Es reflexivo, sobrio, discreto, circunspecto, comedido, indulgente, con tan pocas cosas en él fuera de lo corriente o que llamen la atención en su talante, que se le puede tomar fácilmente a primera vista por un simple hombre como los demás. Hay personas que piensan que la religión consiste en éxtasis o en discursos prefabricados. El cristiano no es de éstos». (más…)

Uso de cookies

El sitio web www.maior.es utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su experiencia de usuario. No se utilizan las cookies para recoger información de carácter personal. Encontrará más información en nuestra Política de cookies, pinche el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Newsletter Powered By : XYZScripts.com